Hace casi un año escribía en este blog sobre cómo cada vez me interesaban más las palabras, sus significados, sus matices o sus sonoridades. Y hoy, más que nunca, me encuentro en una situación de indefensión tal (justa o no, que lo juzguen los jueces) que me siento gilipollas. Tanta verborrea y tanta leche para luego tener que acabar entregando informes clínicos, metiendo a terceros de por medio, dándome cabezazos contra la pared porque soy INCAPAZ de comunicarme (entiéndase la comunicación como un acto en el que se llega a un entendimiento) mediante la palabra escrita o hablada con un ser del que depende mi futuro a no tan corto plazo.
Qué ganas tengo de acabar con esto y seguir haciendo canciones con El Palacio, ver pelis con Elena, sufrir hasta el último segundo porque no se está llenando suficientemente la sala en donde toca el señor con su guitarra al que tengo que pagar por hacerlo, salir de viaje, hacer deporte, comer bien, follar, escuchar el nuevo de Lucinda Williams hasta que deje de leerlo el reproductor, arreglar la casa, coger de nuevo alguna novela (tebeos, ¡acaparadores!), ver a los Amigos (qué pocos quedan, y qué pena, será la edad), escribir de cosas bonitas aquí,...
"Como los pájaros iremos en búsqueda de la dirección azul, como Franz Biberkopf trataremos de aprender a vivir desde ahora y para siempre"
En fin, me deseo suerte y marcho a ver telebasura.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
¡Presente!
Mucho ánimo con esa incomunicación, hablamos pronto y me lo cuentas, que estoy segura de que nos entenderemos :)
Publicar un comentario en la entrada