24.3.11

palabrotas

Hace casi un año escribía en este blog sobre cómo cada vez me interesaban más las palabras, sus significados, sus matices o sus sonoridades. Y hoy, más que nunca, me encuentro en una situación de indefensión tal (justa o no, que lo juzguen los jueces) que me siento gilipollas. Tanta verborrea y tanta leche para luego tener que acabar entregando informes clínicos, metiendo a terceros de por medio, dándome cabezazos contra la pared porque soy INCAPAZ de comunicarme (entiéndase la comunicación como un acto en el que se llega a un entendimiento) mediante la palabra escrita o hablada con un ser del que depende mi futuro a no tan corto plazo.

Qué ganas tengo de acabar con esto y seguir haciendo canciones con El Palacio, ver pelis con Elena, sufrir hasta el último segundo porque no se está llenando suficientemente la sala en donde toca el señor con su guitarra al que tengo que pagar por hacerlo, salir de viaje, hacer deporte, comer bien, follar, escuchar el nuevo de Lucinda Williams hasta que deje de leerlo el reproductor, arreglar la casa, coger de nuevo alguna novela (tebeos, ¡acaparadores!), ver a los Amigos (qué pocos quedan, y qué pena, será la edad), escribir de cosas bonitas aquí,...

"Como los pájaros iremos en búsqueda de la dirección azul, como Franz Biberkopf trataremos de aprender a vivir desde ahora y para siempre"




En fin, me deseo suerte y marcho a ver telebasura.

11.5.10

palabricas

Aunque se vayan dejando de apreciar tantas y tantas cosas con el tiempo, dándome cuenta de que la página del DRAE es la que más visito con diferencia últimamente, creo que cada vez me interesan más las palabras. Si estoy cansado miro a ver cómo definen cansancio en el diccionario, ¡hasta he descubierto que venus puede referirse a un deleite sexual o acto carnal! Y así con decenas de palabras y palabros. Es gracioso porque cuando era pequeño me molestaba ostensiblemente que mi padre usara vocablos o expresiones complejas ya que para mí no representaban más que alocuciones forzadas para deslumbrar a los que le escuchábamos. Todavía sigo pensando igual porque no me queda otra -no deja de ser labor de un hijo guerrear con su progenitor de por vida- pero puede que deba reconoceros a vosotros que me leéis que igual no llevaba razón y que sencillamente proyectaba la sombra de mi frustración sobre su conocimiento del lenguaje.

22.5.09

No vuelvas nunca más.

Nunca fui amigo de las coincidencias.

Hace ya casi 13 años que una corriente de agua se llevó todas las pocas cintas que tenía por aquél entonces. AC/DC, Monomen, Supersuckers y alguna otra más que ya no recuerdo.

Y mientras aquello ocurría, casualmente sonaba en el coche esta canción:




La luna se escapó, se ha llevado los recuerdos, el río se la llevó, sólo quedan los reflejos...


Permitidme que cuelgue unas fotos hechas muchos años después de cómo quedó el Camping Las Nieves. Para los que lo conocíamos, es escalofriante ver cómo ha desaparecido todo y sin embargo sigue pareciéndose tanto a como era.

La piscina y la recepción:



11.5.09

Movimiento.

No fueron exactamente cuatro años de pausa. Simplemente, no me pasaban casi cosas que sabes que acabarás recordando con cariño. Y si ocurrían, Algo no me dejaba darme cuenta o, simplemente, disfrutarlas. Mucho movimiento, demasiado, descontrolado y siempre dentro de mi, ¿mi?, cabeza. ¡No sabía recitar la alineación del Madrid los domingos después del partido del plus! Prisa –y no lo digo por lo del plus–:

Prontitud y rapidez con que sucede o se ejecuta algo. Necesidad o deseo de ejecutar algo con urgencia. Rebato, escaramuza o pelea muy encendida y confusa. Gran concurrencia de gente en un sitio para obtener algo. Entre sastres y otros oficiales, acumulación de mucho trabajo. Aprieto, conflicto, consternación, ahogo. (DRAE)

No sé por qué se empeñan en llamarlo ansiedad.

31.3.09

Diez minutos.

Esto sucedió cuando apenas habían transcurrido diez minutos del nuevo año. Diez minutos tras cuatro años extraños, complicados. Años que me mantuvieron al borde de no sé qué que daba mucho miedo.

Cuando algo se apodera de ti y te maneja a su caprichoso antojo...

De aquéllos tiempos, ¡qué lejanos! —quiero creer—, tiempos en pausa, sólo quiero recordar a la mujer bajita y preciosa con todo cerca. Aprendí mucho: suerte. Que hay que querer a tus mayores, a la tierra que dejó que la pisaras, a las higueras y a los guisos elaborados.
Con ella tuve dos problemas. El primero, su piel quemaba. El segundo, me quería menos de lo que deseaba quererme.

Te voy a querer siempre, Lucía.


No recuerdo qué cenamos, pero sí que cumplimos escrupulosamente la habitual ceremonia de Nochevieja. Y que quise acortar el tiempo de espera en el sofá como si tratara de encontrarme de bruces con el momento de celebrar, y que para ello pelé muy despacio las uvas. Fui el último en subir, casi sonaban los cuartos.

Alguien había traído unas cajas con fuegos artificiales. Qué tontería, pensé. Comenzado el año buscamos un lugar seguro para lanzarlos y salimos todos: estaban algunos tíos míos, mis padres, mis hermanos, una de mis abuelas. Y empezaron a encender los petardos. Mi padre y algún otro familiar corrían a prender la mecha, jugaban. Los fuegos estaban bastante conseguidos. La gente se asomaba a las ventanas y aplaudía. Ocurrió. El suelo parecía firme.

Pertenencia. Llevaba tiempo pensando que no podría pertenecer a este mundo si ni siquiera era capaz de pertenecer a mi familia, a mis amigos o a mi vida.

Salí de allí con desgana, quería alargar el momento pero me estaban esperando. Aparqué rápido, la gente llegó pronto y el primer vistazo a La Pequeña Bety me hizo saber que iba a pasarlo bien esa noche a pesar de los pesares. Conocí a Belén, bailé con Marina e Israel, charlé con mucha gente. Confianza.

17.3.08

Vas a llorar (Los Imposibles).

Hecho esta tarde en plan chapucero pero bueno, aquí lo dejo.



(Urgh, encima con la bicha del fondo no se ve nada)